VACIAS
Joaquin Ramon Martinez Sabina


Ni yo bordo pañuelos, ni tú rompes contratos.
Ni yo mato por celos, ni tu mueres por mí.

Y aunque sé que me quieras, como se quiere a un gato,
me largo con cualquiera, que se parezca a ti.

De par en par te abro, las puertas que me cierras.
Me cuentan que el olvido no te sienta tan mal.
La paz que has elegido es peor que mi guerra,
lo que pudo haber sido, lo que nunca será.

Yo en cambio nunca supe ir a favor del viento,
que muerde las esquinas de esta ciudad impia.

Pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento
desde un hotel de lujo con dos camas vacías.

Quien hará tu trabajo debajo de mi falda.
La boca que era mía, de que boca será.
El roto de tu ombligo ya no me da la espalda,
cuando pierdo contigo las ganas de ganar

y como pago al contado nunca me falta un beso,
siempre que me confieso le doy la absolución.

Ya no cierro los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son más tristes las canciones de amor.

Yo en cambio nunca supe ir a favor del viento,

que muerde las esquinas de esta ciudad impia .

Pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento
desde un hotel de lujo con dos, con dos camas vacías.

Aunque nunca me callo, guardo un par de secretos.
Lo digo de hombre a hombre de mujer a mujer,
ni me caso con nadie, ni me pongo amuletos.
Por no tener no tengo ni edad de merecer.

Quien hará tu trabajo debajo de mi falda
La boca que era mía, de que boca será.
El roto de tu ombligo ya no me da la espalda,
cuando pierdo contigo las ganas de ganar.

Maldita sea la tinta que empapa mis papeles.
Maldita la tercera persona del plural.
Las uñas que se clavan ahí donde más duele,
si se me corre el rímel cuando me haces llorar.

Y como pago al contado nunca me falta un beso.
Siempre que me confieso le doy la absolución.
Ya no cierro los bares ni hago tantos excesos,
cada vez son más tristes las canciones, las canciones de amor.